¿Cuánto me van a durar los zapatos?

Hablábamos el otro día de la importancia de la horma a la hora de diseñar zapatos para azafata que sean elegantes y cómodos, sin embargo, elegancia y comodidad, siendo las más relevantes, no son las únicas cualidades que una azafata le pide a sus zapatos. El calzado es para la azafata, al mismo tiempo que un elemento estético, una herramienta de trabajo a la que se le da un uso intensivo. Ese uso somete al zapato a un gran desgaste, por lo que una cualidad imprescindible que las azafatas exigen al calzado es la durabilidad.

Sin embargo, es un atributo difícil de mostrar a priori, saliendo a la luz con el tiempo de uso del zapato, cuando ya cualquier deficiencia o defecto no tienen solución. Por ese motivo nos gustaría contaros aquí, de forma concisa, cuales son los elementos más importantes que influyen en la durabilidad de un buen calzado para azafatas.

¿Cuánto me van a durar los zapatos?

El diseño y la fabricación de un zapato es una tarea compleja, compuesta de múltiples procesos que requieren de mano de obra muy especializada y profesional, y que utilizan multitud de componentes y materiales (un zapato tipo salón para azafatas tiene alrededor de quince partes distintas y pasa por más de veinte fases de producción), siendo todos ellos importantes para la durabilidad. Sin querer ponernos excesivamente técnicos, nos gustaría comentaros las que son más decisivas y en las que nosotros nos centramos a la hora de conseguir un zapato resistente y duradero:

  • El corte y el forro del zapato han de ser siempre de piel (nunca sintético), pero no vale una piel cualquiera. Existe una gama muy amplia de clases, acabados y calidades de pieles. Es preciso huir de las que son de bajo precio, pues nunca ofrecen la calidad adecuada: han de utilizarse pieles ni demasiado finas, ni demasiado gruesas, con la flexibilidad suficiente como para adaptarse a la forma del pie, pero no tan blandas como para que se estiren y cedan, lo cual provocaría la pérdida de calce del zapato. Igual de importante que la calidad de la piel, es la profesionalidad en el procesado de la misma durante las diferentes fases de fabricación. Un ejemplo: los zapatos se pasan por un horno a alta temperatura con la horma dentro, para que por efecto del calor adquieran la forma exacta y definida de la horma. Si ese proceso se realiza inadecuadamente, la piel se puede quemar y el resultado será un zapato defectuoso que se romperá al poco tiempo de uso.
  • La suela del zapato, para que sea resistente y de calidad, debe ser de piel o de goma. La suela de piel, sin embargo, se utiliza mucho en el calzado de vestir, pero no es adecuada para los zapatos de azafata, donde es preferible el uso de la goma, que ofrece mejores cualidades de flexibilidad, adherencia y resistencia. Existen imitaciones de suela de piel y de goma, pero son materiales sucedáneos de baja calidad que se desgastan muy deprisa e incluso se rompen con poco uso.
  • El tacón. Existe una tendencia por parte de muchos fabricantes a utilizar tacones de pvc pintados imitando diversos dibujos de suela natural, pero esa práctica va en detrimento de la durabilidad del zapato, ya que la pintura desaparece a los pocos días de uso, por efecto del rozamiento. Nosotros preferimos utilizar tacones de ABS (un material mucho más resistente que el pvc) forrados en suela de piel natural, muy resistente. No hay que olvidar que el tacón, por su efecto en el equilibrio del zapato, es una pieza clave del mismo, de manera que si se desgasta, se tuerce o se quiebra, el zapato queda inservible.
  • La planta. El zapato de salón lleva dos plantas distintas, la que se denomina “planta de montado” y la “sobre-plantilla”. La planta de montado no se ve, pues va debajo de la sobre-plantilla, pero es decisiva a la hora de conferirle resistencia al zapato, ya que viene a ser la estructura del mismo, con lo cual es primordial que sea de un material resistente, muy rígido en la zona del arco plantar y el talón, al mismo tiempo que flexible en la zona delantera, donde apoyan la almohadilla del pie y los dedos. Una planta de gran calidad, como la que llevan nuestros zapatos, le da gran resistencia al zapato ante las largas jornadas de uso, al tiempo que ayuda a conferirle la necesaria comodidad.

Por supuesto que hay más componentes y procesos importantes para confeccionar un zapato de azafata resistente y duradero, como por ejemplo, el tipo de adhesivo que se utilice para pegar el corte a la suela, o bien la calidad de las costuras del corte, la resistencia de los contrafuertes que evitan que se deforme la puntera y la talonera del corte… etc… son tantos los elementos relevantes que sería tedioso describirlos todos en esta entrada.

Lo que queremos es transmitiros a rasgos generales los atributos que diferencian un buen calzado para azafatas de otros más mediocres, de manera que podáis tener un criterio objetivo y eficaz a la hora de elegir vuestros zapatos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *